Tan sólo a 50 kilómetros de Santiago, en un remanso de paz y aire puro, un empresario de origen italiano imaginó revivir la cultura indoamericana en torno al cacao, y sintetizarla con la experiencia europea, en una comuna famosa por sus pasteles, sus vinos y su tradición artesanal.
Curacaví, que significa “Piedra del Festín” en lengua Picunche; antiguamente fue sitio de encuentro de las culturas Inca, Diaguita y Picunche, quienes convivieron en perfecta armonía, dedicados básicamente a la artesanía. Por esta razón consideramos que era el lugar ideal para constituir el equipo de artesanas que dan forma a un producto, acorde al entorno, cien por ciento natural, artesanal y de una calidad que compite con los mejores Cioccolatos a nivel internacional. Curacaví, significa Piedras del Festín o Junta en el Pedregal, y fué fundado durante la época de la colonia. Nuestros artesanos del Cioccolato, imprimen a cada bombón, su sensibilidad y amor por su trabajo, en un taller donde las risas se unen en un ambiente cargado de aroma a cacao y especias. Nuestros bombones son el fruto de una buena voluntad de jugar, de comprometerse en una labor de amor, y de ampliar un arte dedicado a seducir mágicamente nuestros sentidos. Te sorprenderás disfrutando de la fina calidad y los únicos sabores de nuestros frescos y delicados “Cioccolatos”... aprenderás cómo condimentar tu vida, mientras caes bajo el encanto y sensualidad de los Chocolates… Ahora, cuando tengas un Cioccolato en tu mano...Disponte a ti mismo en un espacio relativamente abierto, una colina pequeña es especialmente buena, o un campo vasto o inclusive un ambiente simple, pero bellamente decorado. Relájate un poco, respira hondo, contempla tú en torno. Luego, cierra tus ojos. Y permítete sentir el cúmulo completo de tu pasado,-- toda la aglomeración de sucesos que te transportaron a este preciso momento. Llama al despertar, como también, a todo tu futuro-- todos esos proyectos y posibilidades que yacen esperando ser consumados. Imagina este pasado y este futuro como dos amplios globos de tiempo, separados el uno del otro como los bulbos de un reloj de arena, unidos en un momento individual donde tú te suspendes y ponderas cada uno. Entonces, muy lentamente, permites que esas inmensas esferas de tiempo dejen escapar su esencia hacia este minuto y momento que los une, el presente. Lentamente, imperceptible en un comienzo, deja que el instante presente comience a crecer. Siente como se nutre de la esencia del pasado y del futuro, como el instante actual se engrandece en proporción al empequeñecimiento de las otras dimensiones que lo rodean. Pronto se ha engrandecido, el futuro y el pasado se han desdibujado en pequeños nudos en los bordes de esta vasta expansión, deja que el pasado y el futuro se disuelvan por completo. Y abre tus ojos…contempla el oscuro destello ébano y brillante del Cioccolato que tienes en tu mano, y además disfruta la delicadeza y el arte de cada uno de los bellos diseños, la sensación aterciopelada que descubres cuando sostienes un bombón y percibes el aroma del cacao…una esencia dulce y sutilmente tostada junto con esa insinuación y claridad del fruto…y el crujiente, y quebradizo sonido que hace al derretirse… Para disfrutar los mejores bombones
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